10.1.07

Esta vida es ua mierda, y yo soy un pobre infeliz. Vol. 6

Mañana lluviosa y helada, tres horas de sueño, tres horas en la universidad sin haber podido sentarme a pensar hasta el momento. Arco iris de gasolina en los charcos, tristeza y cansancio en los ojos; las rodillas perennemente frías.

Una llamada capaz de devolverme la sonrisa, sin saber demasiado bien por qué. Déjales que desesperen esperando el milagro. La imagen de la estantería sigue observándome con ojos de papel, ojos inmensos, profundos, tranquilos. Ojos que invitan a abandonar el nihilismo salvaje de las noches de resaca. Ojos de los que es imposible renegar, por mucho que la parte independentista del ego crea un día haber encontrado la razón para perder la fe. Reconócelo: no fuiste capaz de mirar a la cara a la imagen de la estantería cuando creíste que podrías negarte a ti mismo. Intentas superar tu propia estupidez; en vano.

Cinco de la mañana, un cigarrillo en una mano y una fotografía arrugada en la otra. Callos en los dedos, un dolor áspero y sordo en la garganta. Algo de ternura en los labios sedientos. Una vez más lo has conseguido, pequeña dama, una vez más el cielo es una promesa imposible que lleva tu nombre; una vez más la palabra "imposible" no significa nada. Y el vértigo agotador tras el telón se transforma en fantasía y paz.

Cesó el clamor, no habrá final,

la magia no se romperá.

Todo está bien si tú estás aquí...

(Una vez más, para ti, C.)

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