Antes que nada, pongámonos en situación. Exámenes, estrés, fiestas de San Antonio.
Hecho este preámbulo, dejemos claro que no me he perdido ningún concierto de los Petersellers desde hace dos años. Hoy no podía ser una excepción, a pesar de los exámenes que me rodean.
El concierto ha empezado media hora tarde, pero la espera ha valido la pena. Más que nada porque he tenido uno de esos emotivos reencuentros con varios antiguos compañeros de conservatorio... insuperable.
La puesta en escena, la habitual: Los Petersellers vestidos de traje y corbata, cantando sus mágicas letras absurdas a voz en grito, los Peterfans bailando felizmente entre litros de cerveza, y los Peterpesaos (A saber, los Peibolfans, amigos, los Peibol Pavlovic y un servidor, por supuesto) repartiendo carteles de "Sácate una berza", "los Petersellers nos tocan la banana", "Saca la SG", "Soy Peterpesao", "Hazte un solo, bajista..." etcétera.
Lo mejor del concierto: los Petersellers apoyaron en todo momento a los Peterpesaos, y viceversa. Lo segundo mejor del concierto: Un Peterpesao cantó una canción. Lo tercero mejor: Usaron el CASIOTONE dos veces.
Fallo: El guitarrista sigue empeñado en usar la horrible Telecaster negra sin golpeadora que tiene, en lugar de la flamante SG.
Otro fallo: El guitarrista sigue sin saber tocar la guitarra.
Otro fallo: El bajista es demasiado bueno, por Dios, que le envidio mucho, mucho, mucho.
Opinión general del concierto: Otra petermaravilla sin precedentes, a pesar de los exámenes. Justo después me fui directo a casita a encerrarme entre los libros, de nuevo... Apasionante, la vida del estudiante en época de exámenes, ¿cierto?
Y mañana, más.
13.6.07
13.5.07
Gracias.
Sé que esto se titula "Gracias", pero quiero empezar con un "Lo Siento".
Bueno, siento que hayas tenido que verme así... pero bueno, otras veces te ha tocado llorar a ti, y apoyarte en mi hombro, y que yo te consuele... Esta vez ha pasado al revés. Y es que eres una persona muy importante para mí. Me has ayudado a ver las cosas de otra manera, me has influenciado, directa o indirectamente en muchas cosas, y contigo me he sentido más a gusto que con cualquier otra persona en el mundo. Ya sabes que eres mi "dedo índice", y también sabes que estas cosas nunca las digo por decir.
Me vaya adonde me vaya, y me vaya el tiempo que me vaya, quiero que sepas que siempre voy a estar contigo y que, te guste o no, te pienso llevar a ti conmigo, aunque sea en foto. Por cierto, y hablando de todo un poco, quiero ir un día contigo a un fotomatón.
En fin... gracias por todo. Por ser como eres, por escucharme y por contarme las cosas que me has contado. Gracias por estar siempre, siempre, siempre ahí. Gracias por ser un dedo índice, que me marque el camino a seguir. Gracias por hacerme caso todos esos días tirados en el flori. Y muchas gracias por ser así. Por aguantarme en mis momentos buenos y en mis momentos malos.
Sobre todo, gracias por darme alivio y esperanza en este momento. Si existe un Dios, vas a estar sentada a su derecha, te lo aseguro. Te mereces exclusivamente lo mejor de lo mejor.
Te quiero. De verdad.
Bueno, siento que hayas tenido que verme así... pero bueno, otras veces te ha tocado llorar a ti, y apoyarte en mi hombro, y que yo te consuele... Esta vez ha pasado al revés. Y es que eres una persona muy importante para mí. Me has ayudado a ver las cosas de otra manera, me has influenciado, directa o indirectamente en muchas cosas, y contigo me he sentido más a gusto que con cualquier otra persona en el mundo. Ya sabes que eres mi "dedo índice", y también sabes que estas cosas nunca las digo por decir.
Me vaya adonde me vaya, y me vaya el tiempo que me vaya, quiero que sepas que siempre voy a estar contigo y que, te guste o no, te pienso llevar a ti conmigo, aunque sea en foto. Por cierto, y hablando de todo un poco, quiero ir un día contigo a un fotomatón.
En fin... gracias por todo. Por ser como eres, por escucharme y por contarme las cosas que me has contado. Gracias por estar siempre, siempre, siempre ahí. Gracias por ser un dedo índice, que me marque el camino a seguir. Gracias por hacerme caso todos esos días tirados en el flori. Y muchas gracias por ser así. Por aguantarme en mis momentos buenos y en mis momentos malos.
Sobre todo, gracias por darme alivio y esperanza en este momento. Si existe un Dios, vas a estar sentada a su derecha, te lo aseguro. Te mereces exclusivamente lo mejor de lo mejor.
Te quiero. De verdad.
9.5.07
Esta vida es una (puta) mierda, y yo soy un pobre infeliz. Vol. 18
Harto de monosílabos, de llevar yo la voz cantante, del silencio que te (¿nos? ¿os?) delata, del continuo e invariable ".pos", del falso sentimiento de culpabilidad, del silencio.
Harto de oir lo mismo, o de leerlo, o de sentirlo. Harto de "incomprensiones", de "malentendidos", de pasos al vacío en los que no encuentras más que eso: vacío.
Harto, harto, harto... y eso que no hemos hecho más que empezar.
Harto de oir lo mismo, o de leerlo, o de sentirlo. Harto de "incomprensiones", de "malentendidos", de pasos al vacío en los que no encuentras más que eso: vacío.
Harto, harto, harto... y eso que no hemos hecho más que empezar.
2.5.07
Hoy, para ti. ¿Por qué? Porque (te) quiero.
La de hoy va dedicada a... bueno, yo sé a quién va dedicada, que creo que ya se la he cantado un par de veces a la cara y la reconocerá =)
http://www.youtube.com/watch?v=hW3AnuGUpY0
http://www.youtube.com/watch?v=hW3AnuGUpY0
22.4.07
Pensamientos aleatorios, frases (muy) cortas. Vol. 6
Amar... no empezaba así la palabra Amargura?
Lo siento, y lo sabes.
Lo siento, y lo sabes.
Esta vida es una mierda, y yo soy un pobre infeliz. Vol. 17
Ya tardaba mucho en actualizar esto...
Ha caído el sol y no va a volver a salir. Y es que, cuando se lleva algo muy dentro, es difícil sacarlo. No me puedes pedir que piense lo mismo que tú, ni que haga lo que me pides.
Lo siento, sabes que lo siento muchísimo. Pero sabes tan bien como yo que lo imposible es precisamente eso: imposible.
Aun así, en el fondo, supe desde el principio que, después de nada o después de todo, todo no era más que nada... Sé que duele, pero no me lo podía quitar de la cabeza. Y miraba al techo por las noches. Y leía a Beckett y a Salustio. Y a Salinger, y me sentía (siento) identificado contigo.
No eres una mala persona. Probablemente seas la mejor persona que he conocido, y no quiero que cambies. Ni que dejes todo eso solamente para verme cada día. Quiero lo mejor para ambos, aunque duela. Miento: quiero lo mejor para ti, aunque duela.
Ya te sabes el resto... frases entrecortadas, besos, y "no, tú más" repetido hasta la saciedad. Y es que me gusta así. Tal y como empezó. Con las horas interminables y cortísimas. Con las cinco horas que se convertían en cino minutos.
Con las risas, con las manos entrelazadas en el teatro, con las proposiciones indecentes, con las declaraciones, con el teléfono de madrugada. Con las rodillas hincadas en el suelo helado y la gente asomándose por la esquina. Con el camarero diciendo que van a cerrar, con los susurros en la oreja y con... bueno, con eso también.
Pero me gusta más contigo feliz. No mires hacia atrás nunca. Gracias por todo.
Ha caído el sol y no va a volver a salir. Y es que, cuando se lleva algo muy dentro, es difícil sacarlo. No me puedes pedir que piense lo mismo que tú, ni que haga lo que me pides.
Lo siento, sabes que lo siento muchísimo. Pero sabes tan bien como yo que lo imposible es precisamente eso: imposible.
Aun así, en el fondo, supe desde el principio que, después de nada o después de todo, todo no era más que nada... Sé que duele, pero no me lo podía quitar de la cabeza. Y miraba al techo por las noches. Y leía a Beckett y a Salustio. Y a Salinger, y me sentía (siento) identificado contigo.
No eres una mala persona. Probablemente seas la mejor persona que he conocido, y no quiero que cambies. Ni que dejes todo eso solamente para verme cada día. Quiero lo mejor para ambos, aunque duela. Miento: quiero lo mejor para ti, aunque duela.
Ya te sabes el resto... frases entrecortadas, besos, y "no, tú más" repetido hasta la saciedad. Y es que me gusta así. Tal y como empezó. Con las horas interminables y cortísimas. Con las cinco horas que se convertían en cino minutos.
Con las risas, con las manos entrelazadas en el teatro, con las proposiciones indecentes, con las declaraciones, con el teléfono de madrugada. Con las rodillas hincadas en el suelo helado y la gente asomándose por la esquina. Con el camarero diciendo que van a cerrar, con los susurros en la oreja y con... bueno, con eso también.
Pero me gusta más contigo feliz. No mires hacia atrás nunca. Gracias por todo.
16.4.07
Pensamientos aleatorios, frases cortas. Vol. 5.
¿Qué pasa si Dioniso quiere ser Apolo?
¿Se puede disfrazar? Pero, ¿qué es un disfraz?
¿Qué pasa cuando el consejero es el que necesita consejo?
¿Qué pasa si... o no?
¿Se puede disfrazar? Pero, ¿qué es un disfraz?
¿Qué pasa cuando el consejero es el que necesita consejo?
¿Qué pasa si... o no?
¿A quién vas a culpar?
Si tu cinturón de castidad es comestible, como un trozo de pan
si tu voz es la del ángel de la insinuación, dime, ¿A quién vas a culpar?
Si te pones a tiro y tengo munición,
si puedes correr pero no esconderte,
si me dices que esta noche ya no habrá perdon, dime, ¿A quién vas a culpar?
Si soy el zángano que zumba a tu alrededor, soy tu sombra, tu piel, tu voluntad...
Si soy la hiedra, que te envuelve hasta la extenuación...
Si tu hombre se marcha a trabajar y dejas abierta la puerta de atrás,
si está lloviendo fuera y me invitas a pasar, dime, ¿A quién vas a culpar?
Si el fuego consume mi columna vertebral y tus suspiros me pueden calmar
Si nos miramos, y sabemos lo que va a pasar... dime, ¿A quién vas a culpar?
Si la penumbra que envuelve tu habitación se incendia y se convierte en claridad,
si tu cerebro es ahora fuego artificial, dime, ¿A quién vas a culpar?
Si el centro del mundo está entre tú y yo, si el tiempo se detiene y ya no hay lugar,
si el antes y el después dejan de importar... dime, ¿A quién vas a culpar?
si tu voz es la del ángel de la insinuación, dime, ¿A quién vas a culpar?
Si te pones a tiro y tengo munición,
si puedes correr pero no esconderte,
si me dices que esta noche ya no habrá perdon, dime, ¿A quién vas a culpar?
Si soy el zángano que zumba a tu alrededor, soy tu sombra, tu piel, tu voluntad...
Si soy la hiedra, que te envuelve hasta la extenuación...
Si tu hombre se marcha a trabajar y dejas abierta la puerta de atrás,
si está lloviendo fuera y me invitas a pasar, dime, ¿A quién vas a culpar?
Si el fuego consume mi columna vertebral y tus suspiros me pueden calmar
Si nos miramos, y sabemos lo que va a pasar... dime, ¿A quién vas a culpar?
Si la penumbra que envuelve tu habitación se incendia y se convierte en claridad,
si tu cerebro es ahora fuego artificial, dime, ¿A quién vas a culpar?
Si el centro del mundo está entre tú y yo, si el tiempo se detiene y ya no hay lugar,
si el antes y el después dejan de importar... dime, ¿A quién vas a culpar?
15.4.07
Informalismo, vol. XII
Vladimir: [...] Uno de los dos ladrones se salvó. (Pausa.) Es un porcentaje decente. (Pausa.) Gogo...
Estragon: ¿Qué?
Vladimir: ¿Y si nos arrepintiésemos?
Estragon: ¿De qué?
Vladimir: Pues... (Piensa.) No sería necesario entrar en detalles.
Estragon: ¿De haber nacido?
[...]
Vladimir: [...] En fin... (Pausa.) Gogo...
Estragon (excitado): ¿Qué hay?
Vladimir: ¿Has leído la Biblia?
Estragon: La Biblia... (reflexiona.) Le habré echado un vistazo.
Vladimir (atónito): ¿En la escuela Sin Dios?
Estragon: No sé si sin o con.
Vladimir: Debes confundirte con La Roquete.
Estragon: Quizá. Recuerdo los mapas de Tierra Santa. En color. Muy bonitos. El Mar Muerto era azul pálido. Sentía sed con sólo mirarlo. Me decía, iremos allí a pasar nuestra luna de hiel. Nadaremos. Seremos felices.
Vladimir: Deberías haber sido poeta.
Estragon: Lo he sido (señala sus harapos.) ¿No se nota?
(Silencio)
[...]
Vladimir: Ah, sí, ya sé, la historia de los ladrones. ¿La recuerdas?
Estragon: No
Vladimir: ¿Quieres que te la cuente otra vez?
Estragon: No.
Vladimir: Así matamos el rato. (Pausa.) Eran dos ladrones, crucificados al mismo tiempo que el Salvador. Se...
Estragon: ¿El qué?
Vladimir: El Salvador. Dos ladrones. Se dice que uno fue salvado y el otro... (Busca lo contrario a Salvado)... Condenado.
Estragon: ¿Salvado de qué?
Vladimir: Del infierno.
Estragon: Me voy. (No se mueve.)
Vladimir: Y, sin embargo... (Pausa.) ¿Cómo es que...? Supongo que no te aburro.
Estragon: No escucho.
Vladimir: ¿Cómo se comprende que de los cuatro evangelistas sólo uno presente los hechos de ese modo? Los cuatro estaban allí presentes, no muy lejos. Y uno sólo habla de un ladrón salvado. Veamos, Gogo, tienes que devolverme la pelota de vez en cuando.
Estragon: Escucho.
Vladimir: Uno de cuatro. De los tres restantes, dos ni lo mencionan y el tercero dice que los otros dos lo insultaron.
Estragon: ¿Quién?
Vladimir: ¿Cómo?
Estragon: No entiendo nada... ¿Insultado? ¿Quién?
Vladimir: El Salvador.
Estragon: ¿Por qué?
Vladimir: Porque no quiso salvarles
Estragon: ¿Del infierno?
Vladimir: No, de la muerte.
Estragon: ¿Y entonces, qué?
Vladimir: Entonces hubo que condenar a los dos.
Estragon: ¿Y después?
Vladimir: Pero el otro dice que uno se salvó.
Estragon: ¿Y pues? No están de acuerdo, eso es todo.
Vladimir: Se hallaban allí los cuatro. Y sólo uno habla de un ladrón salvado. ¿Por qué darle más crédito que a los otros?
Estragon: ¿Quién le cree?
Vladimir: Todo el mundo. Sólo se conoce esa versión.
Estragon: La gente es estúpida.
Estragon: ¿Qué?
Vladimir: ¿Y si nos arrepintiésemos?
Estragon: ¿De qué?
Vladimir: Pues... (Piensa.) No sería necesario entrar en detalles.
Estragon: ¿De haber nacido?
[...]
Vladimir: [...] En fin... (Pausa.) Gogo...
Estragon (excitado): ¿Qué hay?
Vladimir: ¿Has leído la Biblia?
Estragon: La Biblia... (reflexiona.) Le habré echado un vistazo.
Vladimir (atónito): ¿En la escuela Sin Dios?
Estragon: No sé si sin o con.
Vladimir: Debes confundirte con La Roquete.
Estragon: Quizá. Recuerdo los mapas de Tierra Santa. En color. Muy bonitos. El Mar Muerto era azul pálido. Sentía sed con sólo mirarlo. Me decía, iremos allí a pasar nuestra luna de hiel. Nadaremos. Seremos felices.
Vladimir: Deberías haber sido poeta.
Estragon: Lo he sido (señala sus harapos.) ¿No se nota?
(Silencio)
[...]
Vladimir: Ah, sí, ya sé, la historia de los ladrones. ¿La recuerdas?
Estragon: No
Vladimir: ¿Quieres que te la cuente otra vez?
Estragon: No.
Vladimir: Así matamos el rato. (Pausa.) Eran dos ladrones, crucificados al mismo tiempo que el Salvador. Se...
Estragon: ¿El qué?
Vladimir: El Salvador. Dos ladrones. Se dice que uno fue salvado y el otro... (Busca lo contrario a Salvado)... Condenado.
Estragon: ¿Salvado de qué?
Vladimir: Del infierno.
Estragon: Me voy. (No se mueve.)
Vladimir: Y, sin embargo... (Pausa.) ¿Cómo es que...? Supongo que no te aburro.
Estragon: No escucho.
Vladimir: ¿Cómo se comprende que de los cuatro evangelistas sólo uno presente los hechos de ese modo? Los cuatro estaban allí presentes, no muy lejos. Y uno sólo habla de un ladrón salvado. Veamos, Gogo, tienes que devolverme la pelota de vez en cuando.
Estragon: Escucho.
Vladimir: Uno de cuatro. De los tres restantes, dos ni lo mencionan y el tercero dice que los otros dos lo insultaron.
Estragon: ¿Quién?
Vladimir: ¿Cómo?
Estragon: No entiendo nada... ¿Insultado? ¿Quién?
Vladimir: El Salvador.
Estragon: ¿Por qué?
Vladimir: Porque no quiso salvarles
Estragon: ¿Del infierno?
Vladimir: No, de la muerte.
Estragon: ¿Y entonces, qué?
Vladimir: Entonces hubo que condenar a los dos.
Estragon: ¿Y después?
Vladimir: Pero el otro dice que uno se salvó.
Estragon: ¿Y pues? No están de acuerdo, eso es todo.
Vladimir: Se hallaban allí los cuatro. Y sólo uno habla de un ladrón salvado. ¿Por qué darle más crédito que a los otros?
Estragon: ¿Quién le cree?
Vladimir: Todo el mundo. Sólo se conoce esa versión.
Estragon: La gente es estúpida.
Samuel Beckett, Esperando a Godot.
1.4.07
Informalismo, vol. XI
Esto es un plagio vil de una cosa que me recitó mi abuelo cuando era pequeñín.
"Cuentan de un sabio que un día,
tan pobre y triste se hallaba
que sólo se alimentaba
de unas hierbas que cogía.
¿Habrá otro -entre sí decía-
más pobre y triste que yo?
Y al volverse descubrió
que otro sabio iba comiendo
las hierbas que él arrojó".
Reflexionemos... esta vez no os lo voy a dar todo masticadito.
"Cuentan de un sabio que un día,
tan pobre y triste se hallaba
que sólo se alimentaba
de unas hierbas que cogía.
¿Habrá otro -entre sí decía-
más pobre y triste que yo?
Y al volverse descubrió
que otro sabio iba comiendo
las hierbas que él arrojó".
Reflexionemos... esta vez no os lo voy a dar todo masticadito.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

