15.4.07

Informalismo, vol. XII

Vladimir: [...] Uno de los dos ladrones se salvó. (Pausa.) Es un porcentaje decente. (Pausa.) Gogo...
Estragon: ¿Qué?
Vladimir: ¿Y si nos arrepintiésemos?
Estragon: ¿De qué?
Vladimir: Pues... (Piensa.) No sería necesario entrar en detalles.
Estragon: ¿De haber nacido?

[...]

Vladimir: [...] En fin... (Pausa.) Gogo...
Estragon (excitado): ¿Qué hay?
Vladimir: ¿Has leído la Biblia?
Estragon: La Biblia... (reflexiona.) Le habré echado un vistazo.
Vladimir (atónito): ¿En la escuela Sin Dios?
Estragon: No sé si sin o con.
Vladimir: Debes confundirte con La Roquete.
Estragon: Quizá. Recuerdo los mapas de Tierra Santa. En color. Muy bonitos. El Mar Muerto era azul pálido. Sentía sed con sólo mirarlo. Me decía, iremos allí a pasar nuestra luna de hiel. Nadaremos. Seremos felices.
Vladimir: Deberías haber sido poeta.
Estragon: Lo he sido (señala sus harapos.) ¿No se nota?

(Silencio)

[...]
Vladimir: Ah, sí, ya sé, la historia de los ladrones. ¿La recuerdas?
Estragon: No
Vladimir: ¿Quieres que te la cuente otra vez?
Estragon: No.
Vladimir: Así matamos el rato. (Pausa.) Eran dos ladrones, crucificados al mismo tiempo que el Salvador. Se...
Estragon: ¿El qué?
Vladimir: El Salvador. Dos ladrones. Se dice que uno fue salvado y el otro... (Busca lo contrario a Salvado)... Condenado.
Estragon: ¿Salvado de qué?
Vladimir: Del infierno.
Estragon: Me voy. (No se mueve.)
Vladimir: Y, sin embargo... (Pausa.) ¿Cómo es que...? Supongo que no te aburro.
Estragon: No escucho.
Vladimir: ¿Cómo se comprende que de los cuatro evangelistas sólo uno presente los hechos de ese modo? Los cuatro estaban allí presentes, no muy lejos. Y uno sólo habla de un ladrón salvado. Veamos, Gogo, tienes que devolverme la pelota de vez en cuando.
Estragon: Escucho.
Vladimir: Uno de cuatro. De los tres restantes, dos ni lo mencionan y el tercero dice que los otros dos lo insultaron.
Estragon: ¿Quién?
Vladimir: ¿Cómo?
Estragon: No entiendo nada... ¿Insultado? ¿Quién?
Vladimir: El Salvador.
Estragon: ¿Por qué?
Vladimir: Porque no quiso salvarles
Estragon: ¿Del infierno?
Vladimir: No, de la muerte.
Estragon: ¿Y entonces, qué?
Vladimir: Entonces hubo que condenar a los dos.
Estragon: ¿Y después?
Vladimir: Pero el otro dice que uno se salvó.
Estragon: ¿Y pues? No están de acuerdo, eso es todo.
Vladimir: Se hallaban allí los cuatro. Y sólo uno habla de un ladrón salvado. ¿Por qué darle más crédito que a los otros?
Estragon: ¿Quién le cree?
Vladimir: Todo el mundo. Sólo se conoce esa versión.
Estragon: La gente es estúpida.

Samuel Beckett, Esperando a Godot.

1 comentario:

Dani dijo...

La entrada de hoy va con segundas, sí. Es más, es una historia perfectamente aplicable a mi vida.